15 de Marzo de 2018

Neil Harbisson, el primer cyborg del mundo

“Es mejor diseñarnos a nosotros que diseñar el planeta”, asegura Neil Harbisson, el primer cyborg del mundo reconocido por su gobierno, Reino Unido, al permitirle aparecer en su foto de pasaporte con una antena en su cráneo que ya forma parte de él.

No fue sencillo. Harbisson nació con acromatopsia, una patología que solo le permite ver en escala de grises. En 2004 se implantó una antena en el cráneo que traduce los colores en vibraciones que viajan a su oído interno. Lo hizo tras consultar con un comité de bioética formado por catorce médicos, de los que tres se opusieron. Por ello la antena tuvo que ser implantada por doctores anónimos.

Luego llegó la burocracia, que le paró la renovación del pasaporte por aparecer con la antena, a la que llama eyeborg, en la foto. Después de recolectar un buen número de informes recomendaciones médicas, pudo renovar el documento y así pasó a ser el primer cyborg reconocido de forma oficial.

Siguió teniendo problemas en los aeropuertos, por ejemplo, donde el personal de seguridad pensaba que era una tomadura de pelo. Sobre todo que lo vean como una persona con un órgano nuevo, no como algo que se puede poner y quitar.

Harbisson tiene cuatro implantes en su cabeza. Dos son para sujetar la antena, otro es el chip que vibra y el cuarto que le permite recibir información de internet, a través de un ordenador o un móvil. Solo cinco personas están autorizadas para hacer esto último. 

Lo hace conectándose incluso a la Estación Espacial Internacional, a través de un smartphone u ordenador que le envía la señal en livestream (http://www.ustream.tv/channel/live-iss-stream) para percibir los colores del espacio, incluso aquellos invisibles al ojo humano. “Mi sentido del color ya está fuera de este planeta”, explica.

 

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