21 de Mayo de 2018

Pros y contras del transhumanismo

Toda revolución supone dejar atrás lo viejo para dar paso a lo nuevo, pero rara vez es un camino tranquilo. Hoy vivimos los inicios de la Cuarta Revolución Industrial y con ella cambios profundos en la forma de vivir y de relacionarnos.

El Transhumanismo es un movimiento que se ha venido desarrollando en los últimos veinte años  y que busca el mejoramiento del ser humano. Persigue este objetivo mediante "el uso de la ciencia y la técnica para aumentar la salud, ampliar nuestras capacidades intelectuales y físicas y darnos un mayor control sobre nuestros propios estados mentales y estados de ánimo”, en palabras de Nick Bostrom, uno de los fundadores de la Asociación Transhumanista Mundial hoy renombrada como Humanity+.

Por si lo anterior fuera poco, también se posicionan a favor del posthumanismo, un estadio de la evolución más avanzado que el homo sapiens actual, y cuya puerta de acceso vendría justamente de la ciencia y la tecnología, mediante la cual lograr esa mejora personal además de más y mejor vida -algunos hablan de alcanzar la inmortalidad-, la colonización del espacio y la creación de máquinas inteligentes, entre otras facultades.

Los transhumanistas sostienen que la humanidad no es el final de la evolución, y esperan hacer uso de la tecnología y otros medios para llegar a hacer posibles el posthumanos. Para los transhumanistas, la naturaleza humana es como un campo de trabajo que está cambiando constantemente, y en el que se puede aprender a transformar las formas que uno desee.

 

A favor

 

Cualquier especie que cause un daño semejante al medio ambiente, que no es capaz de repartir de forma equilibrada agua y alimentos a todos sus miembros, y que lucha en guerras y conflictos que cobran millones de vidas, seguramente se puede beneficiar de una actualización del sistema de inteligencia. Aquí están las principales ventajas esgrimidas dede el transhumanismo.

- Aumento de las capacidades humanas. Mejorar las capacidades humanas mediante la tecnología es el primer objetivo de los transhumanistas. Hace décadas que existen las prótesis, lentillas, audífonos o implantes cocleares. Pero es desde hace unos años que podemos empezar a hablar realmente de mejora de las capacidades no solo en el ámbito médico. Los microchips implantados en la piel sería uno de sus primeros ejemplos.

- Fin de enfermedades genéticas.Técnicas como la terapia genética y ARN de interferencia buscan la manipulación de nuestro propio código genético con fines de mejora y eliminación de enfermedades o mutaciones perjudiciales para la salud. Estas y otras técnicas relacionadas con el ADN son esgrimidas por los transhumanistas en el sentido de, por ejemplo, poder elegir a la carta las características de tu hijo en un futuro, asegurando a la vez que estará libre de enfermedades genéticas.

- Criogenización. La criogenización consiste en congelar el cuerpo o el cerebro mediante técnicas de vitrificación asociadas a partículas de nanotecnología, las cuales se asocian a los cristales de hielo y evitan que estos rompan las células como ocurre actualmente. Expertos como Javier Cabo, conocido por realizar con éxito el primer transplante de corazón artificial a un niño, considera en todo caso que hasta 2080 no será posible.

- Eliminación del  del sufrimiento.El filósofo transhumanista David Pearce, en efecto, plantea que abolir el sufrimiento sería el detonador de una nueva etapa en la evolución humana, y que esto es perfectamente posible con el apoyo de la medicina genética y el desarrollo de fármacos psicoactivos e inteligentes.

- Repensar al ser humano. Como mínimo, el transhumanismo nos permite volver a pensar en qué consiste la condición humana, qué es en esencia el ser humano, cómo entendemos su evolución biológica y cultural, el concepto de persona, animal, máquina o cosa, y nuestra misión de custodios de la biosfera y de la creación.

- Explorar el posthumanismo. Según los transhumanistas, el rango de pensamientos, sentimientos, experiencias y actividades de humanos constituyen una pequeña parte de lo que es posible para los posthumanos. No hay razón para pensar que el modo de ser humano esté más libre de limitaciones impuestas por nuestra naturaleza biológica que las formas de ser de otros animales. Del mismo modo que los chimpancés carecen de la capacidad intelectual para comprender lo que es ser humano, también nos falta la capacidad práctica de formar una comprensión realista e intuitiva de lo que sería ser posthumano.

 

En contra

 

Frente a este optimismo cuyos límites parecen situarse en la imaginación misma, se sitúan opciones tecnoescépticas, uno de cuyos mayores exponentes es de nuevo Nick Bostrom. Hoy dirige el Instituto para el Futuro de la Humanidad en la Universidad de Oxford, y se dedica a advertir sobre los “riesgos existenciales” de la tecnología. En especial los asociados a la inteligencia artificial y a posibles escenarios de futuro que supongan amenazas para el ser humano.

Ello coincide en el tiempo con el inicio de la Cuarta Revolución Industrial, una era caracterizada por la transformación digital que empieza a dejar sus primeros damnificados. Destrucción de puestos de trabajo, conflictos, crisis migratorias, guerras, violencia y lucha de clases. En un mundo que avanza a diferentes velocidades, los hitos técnicos se superponen a la incertidumbre, y la crisis y el repliegue hacia las viejas identidades de nación o grupo están de actualidad.

- Falta de rigor científico. Como decía Nicolás Negroponte en una entrevista en todo jocoso hablando de acerca de sus predicciones (varias de ellas acertadas, por cierto), “yo siempre tengo razón, solo es cuestión de tiempo”. Uno de los problemas del transhumanismo a día de hoy es que la mayoría de predicciones carecen de fundamento científico y se limitan a ser simples castillos en el aire. Eso no implica que nunca se lleguen a realizar cuestiones como descargar la mente en un disco duro, pero a día de hoy es ciencia ficción más propia de Black Mirror.

- Aumento de la desigualdad. El transhumanismo declara que, en el futuro, todos tendremos acceso a modificaciones en el cuerpo simplemente con desearlo. Pero eso suena algo irreal. Siempre han existido grandes diferencias entre los niveles de clases sociales, y en el caso de una dominada por la tecnología, no es previsible que las cosas vayan a ser muy diferentes. Solo en el acceso a Internet, se calcula que el 45% de la población mundial no tiene acceso. En el informe Tecnología y desigualdad (2015)de la serie Future Trends Forum de la Fundación Bankinter, los expertos pusieron sobre una decena de posibles medidas concretaspara combatir la desigualdad, todas ellas relacionadas con las nuevas tecnologías. De las propuestas de este comité de expertos se extrae una gran conclusión: sin la implicación de la sociedad, sin la presión que ésta puede ejercer, es muy difícil que el cambio se produzca.

- Degradación y violencia.La nueva especie de posthumanos probablemente vería a los humanos como inferiores, incluso salvajes, y aptos para su propio aprovechamiento, tal y como hoy hacemos hoy con los animales y otros seres vivos. Los homo sapiens, por otro lado, pueden ver a los posthumanos como una amenaza y si pueden, pueden participar en un ataque preventivo matando a los posthumanos antes de que ellos mismos sean asesinados o esclavizados. Estos escenarios hacen que los experimentos que alteran las especies sean considerados potenciales fuentes de conflicto y violencia.

- Solo para los ricos. En la película Elysiumlos seres avanzados abandonan a los no revolucionados en una Tierra llena de problemas y violencia para migrar a un satélite, y los únicos con acceso a esa ventaja (sí, lo adivinaste) son los que se lo pueden costear. No hay razones para creer ciegamente que las modificaciones sobre el cuerpo o la mente sean para todos. El único cambio real vendría desde adentro de nosotros mismos, más en sintonía con las filosofías orientales, pero de momento el transhumanismo no contempla ese camino.

- Valoración desmedida de la eficiencia lógico-racional. Tendemos a equiparar la inteligencia artificial a la mente humana, pero en absoluto son similares. Como explica este experto, los ordenadores no aprenden como los humanos, solo logran reconocer patrones a partir de datos y no contextualizan por lo que en cada entorno distintos es como empezardesde cero. Esto puede cambiar, pero en cualquier caso la eficiencia lógico-racional no debería ser puesta como el valor máximo e universal. Tenemos muchos ejemplos en que lo aparentemente más lógico acaba siendo lo menos sensato.

- Riesgos existenciales. Tres de los riesgos existenciales más apremiantes para la humanidad son las pandemias, el cambio climático y la guerra nuclear. Muchos expertos añaden la inteligencia artificial fuerte, es decir, aquella que se independizará del control humano hasta adquirir, incluso, consciencia de sí misma. Raymond Kurzweil lo pronostica para 2045.

- Superpoblación.En el informe de 2017 de la citada serie de la Fundación Bankinter, se señala que la población mundial es cada vez más longeva, lo que hace que la mano de obra experimente un ritmo de envejecimiento acelerado. En España, el colectivo de trabajadores de más de 55 años representa ya más del 12% de la población ocupada y esté porcentaje irá en aumento durante los próximos años. Pero no se trataría solo del trabajo, sino del reparto de recursos en un mundo posthumano donde llegaríamos a vivir cientos de años, con el consecuente crecimiento de la población.

 

FUENTES

1. Nick Bostrom, In Defense of Posthuman Dignity

2. Nick Bostrom, Human Genetic Enhancements: A Transhumanist Perspective. 

3. Javier Elzo,El “transhumanismo” más allá de la tecnología.

4.El País Retina, Transhumanismo: se busca una nueva ética para los humanos avanzados

5. Humanity+

 

Fotografía de Andy Kelly en Unsplash.

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